Últimamente cada vez que intento planificar una temporada de carreras, por una cosa u otra, siempre toca improvisar y cambiar de planes. Este año parecía que podía conseguir una invitación para la increíble carrera que es Zegama, pero al final se fue al traste. Me alegra un montón que un compañero del club, Paco, pudiera correrla.

Siempre antes de correr una ultra me gusta correr una carrera de distancia maratón. De esa manera puedo probar el tema de alimentación y demás cosas que pueden suceder en una carrera más larga. Además, ya por experiencia, tengo más o menos los tiempos de recuperación calculados. Así que a principios de año me encontraba inscrito en la Mitic (carrera que repetiré para mejorar el tiempo y sobretodo las sensaciones) y con una invitación para Ultrapirineu (sería mi tercera participación consecutiva). Vamos, calcando el 2016 un año después. La verdad es que no me parecía muy atractivo que digamos, enfrentarte de nuevo a lo mismo de siempre.

E ahí el dilema, si la vas a hacer grande tienes que estar motivado. Así que teniendo una semana de vacaciones en esas fechas, vi que UltraCerdanya (antigua VCUF) se disputaba de nuevo en junio. He participado en varias ediciones de la carrera de casa. En 2014 en la CMC que constaba de 37Km y en 2015 en el medio maratón un sábado y al siguiente en el maratón. Así que se planteaba un regreso, y claro hay un maratón, ideal para la Mitic pensaréis. Pues aquí el tipo que escribe no pensaba mucho en maratones.

Sería difícil señalar una sola cosa que me tirara a practicar pruebas de larga distancia, pero una de ellas fue ver a la gente que lograba dar la vuelta al enorme valle de la Cerdanya. 214 km ni más ni menos. Verlos entrar por la plaza del campanario de Puigcerdà, después de haber conseguido dicho reto era un espectáculo. Así que los cantos de sirena me decían: “ya has entrado dos veces por esa plaza corriendo un maratón o similar, apúntate a la ultra”. Obviamente la antigua ultra de 214 km esta extinta, en la que voy a participar los números son de 85Km para unos 4500m D+. No le quito dureza a la prueba, pero obviamente no es lo mismo.

Lo que aquí cuento como una anécdota, en la que parece que un día me levanto y decido hacerlo, a sido un debate un poco más largo. En un primer momento sólo es una lucha interna, entre yo y mi ego. Habréis visto que lo de la plaza y el campanario tiene mucho significado para mi. Cuando éramos pequeños, de vuelta de los viajes largos siempre jugábamos a ver quien era el primero en ver el campanario con mis hermanos. A eso y a ver quien se sentaba a los lados, el medio era el peor lugar de los tres. También hemos pasado muchos buenos momentos jugando y de más mayores pues en noches de verano y tal. Como veréis Puigcerdà no es una gran ciudad así que es fácil tener un lugar simbólico y único. Y claro ahí esta el ego diciendo haz la grande y acaba con esto, y la razón golpeándome en la cabeza, diciéndome que el maratón ya esta muy bien, que así me aseguro la recuperación.

Algo más adelante y con todo ese batiburrillo en mi cabeza, decido aligerar lastre y comentarlo con Bea. Ella se ríe y me dice que sabe que acabaré en la larga. Me conoce muy bien. También lo voy soltando a cuentagotas y como una posibilidad y no un hecho, entre compañeros con los que he compartido o compartiremos alguna carrera. La mayoría me dice que no es factible. Yo les digo que iré con el freno de mano puesto y regulando, pero ni aún así les convenzo. Solo una persona, Albert, que cuenta con un montón de Ultras a sus espaldas me dice que si, que adelante. Os he hablado de él en las entradas de Ultrapirineu. Esta muy loco. (pero loco de los buenos).

El escuchar tantas voces diciendo que no era posible me hizo cuestionarme un montón las cosas. Me recordó a mi primera ultra. Entonces un montón de gente me dijo que no podría. Esa vez se equivocaron, pero porque esas voces eran de gente que no corría o no tenía la experiencia. Venir de gente del mundillo ya es más complicado. Debo reconocer que ahí me planteé unos instantes correr la maratón y punto.

Este debate me llevó del mes de enero a mayo, formalicé mi inscripción bastante tarde para ser una carrera de larga distancia. Al final el ego pudo a la razón y es que a veces hay que arriesgarse. Me conozco y si lo hubiera hecho de otra manera me habría pasado el año dándole más vueltas. Empecé a correr carreras antes, el cros de Andorra, luego vendría la Cerdanya Skyline, la durísima Cursa dels Banders, los 10Km de asfalto de la cursa de Caldea y la ya clásica Escanyabocs. Tengo la intuición de que llego en un estado de forma algo mejor que el año anterior y ahora os diría que si, que si es posible, pero eso ya se verá.

Sé que esta vez no voy a ganar en el juego de ser el primero en ver el campanario, no es mi objetivo. No sé si sabré correr con el freno de mano puesto, lo que sé es que he hecho todo lo posible para hacer una buena carrera y espero saber seguir haciéndolo bien después, para llegar a la Mitic.

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